¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme á esto, es porque no les ha amanecido. Isaías 8:20

La verdad acerca del infierno

{ Por Rafael Montesinos }

La idea de un infierno es muy antigua. Según Hislop en su obra Las dos Babllonias, 1 esta idea era una de las enseñanzas propias de Babilonia. Otros pueblos antiguos que tenían la misma idea eran los romanos, los griegos, los hindúes (quienes tenían infiernos fríos y calientes), los egipcios (quienes hablaban de suplicios eternos), los persas, los chinos, los habitantes de Las Marianas, los escandinavos y los musulmanes, entre otros.2

En Grecia y Roma, las enseñanzas acerca del infierno tenían como base la mitología.3 El brahmanismo y el budismo también han enseñado respecto al infierno, pero la filosofía griega ha sido posiblemente la más notoria. Según Robert Sabatier: “El período de los suplicios eternos comenzó con el platonismo y se perpetuó con el cristianismo”.4

Ciertas religiones paganas tienen muchos infiernos. Los musulmanes tienen siete; los cafres tenían veintisiete, en los cuales los castigos se clasifican según su importancia. Los chinos enseñaban que diez jueces infernales tienen sus sedes en los círculos del infierno.

El cristianismo no se quedó atrás. También proclamó la creencia en un lugar de fuegos eternos y de tormentos, al que las almas desencarnadas de los inicuos se dirigen al morir. John Eck, durante el siglo XVI, visitó muchos poblados con unas serigrafías (dibujos) de un lugar de tormentos llamado el purgatorio, hacia el cual partían las almas a la hora de la muerte. Reunió multitudes a las cuales les describió los tormentos que pasaban las almas en dicho lugar. Enseñó que los vivos podían librar a sus seres queridos de dicho lugar mediante el pago de indulgencias. Acuñó la frase: "La moneda en el cofre cayendo y el alma del purgatorio saliendo". Martín Lutero, un monje agustino, se rebeló contra dicha práctica y contra la idea de un alma inmortal. Decía que la iglesia tomó esa idea del dualismo platónico y no de la Biblia. Escribió noventa y cinco tesis en contra de las indulgencias las fijó en la puerta de la iglesia del castillo de Wittenberg en Alemania. Allí comenzó la Reforma protestante.

La Fontaine, oyendo lamentar la suerte de los condenados en las llamas del infierno, dijo: "Pienso que al final se acostumbrarán, y estarán allí como pez en el agua". Tiene mucha lógica dicha cita.

RAICES DE LA DOCTRINA

¿Cómo llegó esta idea a incorporarse a las creencias del pueblo de Israel en los tiempos bíblicos? Mediante su relación con los pueblos paganos que tenían dichas enseñanzas (ver salmo 106:34-35). La Encyclopedia Judaica dice del "Sheol" que es uno de los nombres dados a la tumba o a la región de los muertos. Esta región se encuentra en las profundidades de la tierra y por lo tanto es llamada "lo profundo de la tierra" (Ezequiel 31:14): "lo profundo de la fosa" (Lamentaciones 3:55); "la región de las tinieblas" Job 10:21). Todos los muertos habitan este lugar, aun aquellos que no fueron enterrados (Génesis 37:35; Ezequiel 32:27). Luego de la muerte no hay contacto entre los muertos y su Dios (Salmo 30:9-10; 88:6, 12-13).6

Según esta enciclopedia, los egipcios tenían la creencia de que los muertos hacían todo lo que los vivos hacían: comían, bebían, cosechaban.7 Los griegos por su parte se basaban en la enseñanza de Platón concerniente al dualismo del hombre (alma + cuerpo). Según esta filosofía, el alma sobrevive la muerte. La Encyclopaedia Judaica deja ver claramente cómo la cultura griega afectó notablemente el pensamiento hebreo.8 En la Biblia existe amplia evidencia que demuestra cómo el pueblo de Israel vez tras vez aceptó enseñanzas paganas asociadas con Baal y otras creencias afines. En el Nuevo Testamento la iglesia apostólica también sufrió de ese mal. En Corinto, comían carne sacrificada a los ídolos (1 Corintios 8:7), y en Colosas rendían culto a los ángeles (Colosenses 2:18). De la misma forma, la enseñanza pagana de un infierno también llegó a la iglesia cristiana.

LO QUE LA BIBLIA DICE

La enseñanza bíblica es muy diferente de la pagana. En la muerte no hay actividad (Eclesiastés 9:5-6,10), no hay recuerdo (Salmo 146:4; Job 7:7-11), y los que mueren ya no pueden esperar conocer la verdad de Dios. Sólo los vivos alaban a Dios (Isaías 38:18-19). Jesucristo mismo afirmó que "Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos" (S. Mateo 22:32). Los paganos tenian hasta dioses en el infierno. Según la Biblia, los muertos dejan de existir y no tendran más contacto con los vivientes (Isaías 38:10-11), lo cual descarta el espiritismo.

El Nuevo Testamento compara la muerte con un sueño (S. Juan 11:11; 1 Corintios 15:51-531 Tesalonicenses 4:13-16) del que se despertará en el momento de la resurrección, no antes (S. Juan 11:25-26; 5:29). El castigo en el lago de fuego y azufre es un evento del futuro; ocurrirá en el juicio final y no en el presente o a la hora de la muerte (2 S. Pedro 3:10-12; Apocalipsis 20:9-10,14-15; 21:8).

Si queremos llamar infierno al lago de fuego, recordemos que este no se ha encendido todavía. Se encenderá en el día deljuicio final para consumir a los que hacen maldad y allí, tanto Satanás como sus seguidores, pagaran cada uno conforme a sus obras. Luego que cumplan el castigo que se merecen, ese mismo fuego que purificará la tierra, los consumirá totalmente y los reducirá a ceniza (Ezequiel 28:18-19; Malaquías 4:1-3). Los malos serán destruidos, dejarán de existir, perecerán, "serán consumidos". "Se disiparán como el humo" (Salmo 37:9-10, 20,34,38). La paga del pecado es muerte (Romanos 3:23), no torme no eterno en el infierno.

La palabra hebrea "Sheol" y la palabra griega "Hades", según los mejores léxicos y glosarios, se traducen mejor como lugar o morada de los muertos. Ambas se asocian con la muerte (Isaías 38:18; Apocalipsis 1:18). La palabra infierno no es una buena traducción para estas palabras, ya que tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento, se demuestra que todos los hombres, buenos y malos, justos e injustos van a dicho lugar al morir. Ambos términos son sinónimos de sepultura.

La única palabra que podría traducirse como infierno podría ser Gehena, que en el Nuevo Testamento se asocia con fuego (ver S. Mateo 5:22. Aparece doce veces en el Nuevo Testamento). La Gehena era un crematorio o basurero que quedaba al sudoeste de Jerusalén (Josué 15:8; 18:16). Fue usado antiguamente como centro de idolatría (2 Crónicas 28:3; 33:6), hasta que el rey Josías en una de sus reformas profanó el lugar, convirtiéndolo en el crematorio de la basura de Jerusalén (2 Reyes 23:10). A un lugar como este se refirió Jesús al decir que Dios destruir tanto el cuerpo como el alma de los impíos en el día del juicio final (S. Mateo 10:28). En la antigua Gehena se mantenían fuegos perpetuos y allí eran echados los animales muertos y los cadáveres de los criminales condenados para ser quemado por las llamas que allí se mantenían. Lo que no consumía el fuego, lo hacían los gusanos Por eso, cuando Jesús hizo referencia a la Gehena como símbolo del castigo final, acuñó la frase que ha confundido a tantos: "Donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga" (S. Marcos 9:48). ¿Habrá gusanos inmortales a prueba de fuego? O, ¿será que algunos no entienden el significado de las palabras de Jesús?

Así como la justicia, la inmortalidad es propiedad exclusiva de Dios y permanece suya inherentemente (1 Timoteo 1:17 6:16). La muerte fue abolida para nosotros los creyentes, en Cristo (2 Timoteo 1:10). Ya tenemos victoria sobre la muerte no como cosa presente, puesto que los cristianos todavía mueren, sino que poseemos vida eterna por la fe. Así es como el Evangelio nos trae el don de la inmortalidad.

Isaac Watts, Juan Milton, Farrar, Bishop Wescot, Santiago Moffat, Karl Barth, Oscar Cullman, al igual que Lutero, enseñaron que fue Platón y no los escritores bíblicos, el que originó la idea de que el hombre posee en su naturaleza una sustancia inmortal o divina.

Mi como nuestra justicia esta en Cristo, en el cielo, y es nuestra s6lo por fe, igualmente nuestra inmortalidad esta en Cristo en el cielo, y es nuestra ahora só1o por la fe. Dios nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo (Efesios 1:3). Só1o hay una vida eterna y esta no 1o brinda el infierno. La única vida eterna que se nos ofrece a los humanos como un don es la de Cristo (S. Juan 3:16; 11:25-26).

Si algún ser querido suyo ha fallecido, no se torture pensando en los sufrimientos que estará experimentando. Confíe en la misericordia y en el justo juicio de Dios. Dice el Salmo 36:7: "¡Cuán preciosa, oh Dios, es tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas". Su ser querido descansa en paz hasta el día de la segunda venida de Cristo.

Pero, ¿y usted? ¿Qué va a hacer con el ofrecimiento que Dios le hace a través de su Hijo en este día? Él le ofrece vida eterna. Reflexione en las palabras del apóstol Juan: "Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida esta en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida" (1 S. Juan 5:11-12). Es mi oración que ha de Cristo su vida y su justicia hoy. ¡Que el Señor lo bendiga!

  1. Alexander Histop, Las dos Babilonias, p.170.
  2. Robert Sabatier, Diccionar ilustrado de la muerte, p.296.
  3. Id, p.297-
  4. ibid
  5. ibid.
  6. Encyclopedia Judaica, 1. 5, p.1420.
  7. Ibid.
  8. Id., 1.8, pp.295-301.

¡Bendiciones!