¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme á esto, es porque no les ha amanecido. Isaías 8:20

La cena del Señor: ¿Sacrificio o memorial?

{ por Rafael Montesinos }

La iglesia Católica afirma lo siguiente: "La Eucaristía es el sacrificio mismo del Cuerpo y de la Sangre del Señor Jesús, que Él instituyó para perpetuar en los siglos, hasta su segunda venida, el sacrificio de la Cruz, confiando así a la Iglesia el memorial de su Muerte y Resurrección. Es signo de unidad, vínculo de caridad y banquete pascual, en el que se recibe a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la vida eterna." (Catecismo de la Iglesia Católica #1322-1323- 1324)

Según esta definición Católica la Eucaristía es el sacrificio mismo del cuerpo y de la sangre de Cristo.

El Concilio de Trento estableció que: «Si alguno negare que en el Santísimo Sacramento de la Eucaristía se contiene verdadera, real, y sustancialmente el Cuerpo y la Sangre, juntamente con el alma y la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo y, por ende, Cristo entero; sino que dijere que sólo está en él como en señal y figura o por su eficacia, sea anatema». (Ses. XXII, can. 1)

Esta es otra declaración donde se afirma que el sacerdote inmola los elementos del pan y el vino luego de transubstanciarlos: "El sacerdote ministerial predica la Palabra de Dios, presenta a Dios los dones de pan y vino, los inmola y los ofrece al transubstanciarlos en el Cuerpo y la Sangre del Señor, obrando en nombre y con el poder del mismo Cristo, de modo tal que, por sobre él sólo está el poder de Dios, como enseña Santo Tomás de Aquino: «El acto del sacerdote no depende de potestad alguna superior, sino de la divina», de tal modo, que ni siquiera el Papa, tiene mayor poder que un simple sacerdote, para la consagración del Cuerpo de Cristo: «No tiene el Papa mayor poder que un simple sacerdote». (catholic.net)

Algún Católico pudiera decir que Jesús claramente dijo, “Esta es mi sangre…” y “Esto es mi cuerpo…” y que por lo tanto debieramos tomar esas palabras en forma literal.

Jesús frecuentemente habló en términos espirituales: “Yo soy el pan de vida,” (Juan 6:48); “Yo soy la resurrección y la vida,” (Juan 11:25); “Yo soy la vid verdadera,” (Juan 15:1). "Todo esto habló Jesús en parábolas a las multitudes, y nada les hablaba sin parábola, (Mateo 13:34 LBLA). En otras palabras, Jesús hablaba muchas veces en términos figurativos. Cuando sus discípulos escucharon las siguientes palabras: "Mientras comían, Jesús tomó pan, y habiéndo lo bendecido, lo partió, y dándose lo a los discípulos, dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. Y tomando una copa, y habiendo dado gracias, se la dio, diciendo: Bebed todos de ella; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados." (Mateo 26:26-28 LBLA), los discípulos entendieron que Jesús hablaba en términos espirituales.

Un claro ejemplo de lenguaje figurativo utilizado por Jesús y luego explicado por él mismo se encuentra en el evangelio de Juan. Veamos: "Entonces Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del Hombre y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. Como el Padre que vive me envió, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. Este es el pan que descendió del cielo; no como el que vuestros padres comieron, y murieron; el que come este pan vivirá para siempre. Por eso muchos de sus discípulos, cuando oyeron esto, dijeron: Dura es esta declaración; ¿quién puede escucharla? Pero Jesús, sabiendo en su interior que sus discípulos murmuraban por esto, les dijo: ¿Esto os escandaliza? El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Pero hay entre vosotros algunos que no creen." (Juan 6:53-58, 60, 61, 63,64 LBLA)

Jesús hizo meridianamente claro que comer la carne y beber la sangre de Jesús significa creer su Palabra.

La iglesia Católica asevera que su sacerdocio es una extensión del sacerdocio levítico. Por tal razón pueden interceder por el pecador y ofrecer sacrificios sobre el altar. (The Teaching of the Catholic Church. Editor: George D. Smith. vol. I, pp. 478-489)

La iglesia Católica sostiene que la transubstanciación es un cambio del pan al convertirse en el cuerpo de Cristo y del vino al convertirse en la sangre de Cristo durante la consagración de la misa. (Our Sunday Visitor Catholic Encyclopedia, pág. 973).

De esto ser como ellos afirman, entonces la iglesia Católica viola el reglamento levítico y desobedece la Palabra de Dios. Dice la Biblia: “Porque la vida de toda carne está en su sangre. Por tanto He dicho a los hijos de Israel, No comerás la sangre de ninguna carne, porque la vida de toda carne es su sangre, cualquiera que la coma será eliminado,” (Levítico 17:14). La Biblia prohibe la ingestión de sangre.

La iglesia Católica celebra la Eucaristía, o sea, el sacrificio de la misa, todos los días. El sacrificio de Cristo es repetido diariamente sobre los altares Católicos. Esto es contrario a la Biblia. El autor de la Epístola a los Hebreos escribió lo siguiente: "Por esta voluntad hemos sido santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo ofrecida de una vez para siempre. Y ciertamente todo sacerdote está de pie, día tras día, ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; pero El, habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados para siempre, se sento a la diestra de Dios, esperando de ahí en adelante hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies. Porque por una ofrenda El ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados." (Hebreos 10:10-14 LBLA)

En otras palabras, el sacrificio de Cristo fue ofrecido una sola vez y para siempre. No hay necesidad de repetirlo. Los creyentes conmemoramos y anunciamos la muerte de Cristo y no lo ofrecemos en sacrificio nuevamente. Así lo ordenó el Señor. "Porque todas las veces que comáis este pan y bebáis esta copa, la muerte del Señor proclamáis hasta que El venga." (1 Corintios 11:26 LBLA)

La cena del Señor no es la repetición del sacrificio de Cristo, sino la conmemoración, o memorial de su muerte. La Misa Católica no es meramente un memorial o representación de la muerte de Cristo, "sino la reproducción real y verdadera del sacrificio que se hizo en el Calvario; y así con toda verdad puede decirse que nuestro divino Salvador, en cada Misa que se celebra, renueva místicamente su muerte sin morir en realidad, pues está en ella vivo y al mismo tiempo sacrificado e inmolado...se ofrece hoy sobre los altares el mismo sacrificio que se consumó sobre la cruz." (SAN LEONARDO DE PORTO MAURIZIO)

Hay una diferencia fundamental entre la Misa Católica y la Cena del Señor. La Misa es un sacrificio y la Cena del Señor es un memorial. La celebración de la Misa carece de apoyo escritural.