¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme á esto, es porque no les ha amanecido. Isaías 8:20

Sobre Hebreos 1:8

{ por Rafael Montesinos }

En Hebreos 1:8-12 dice:

"8 Mas al hijo: Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo; Vara de equidad la vara de tu reino; 9 Has amado la justicia, y aborrecido la maldad; Por lo cual te ungió Dios, el Dios tuyo, Con óleo de alegría más que a tus compañeros. 10 Y: Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra; Y los cielos son obras de tus manos: 11 Ellos perecerán, mas tú eres permanente; Y todos ellos se envejecerán como una vestidura; 12 Y como un vestido los envolverás, y serán mudados; Empero tú eres el mismo, Y tus años no acabarán."

Veamos lo que afirman estos versículos sobre Jesucristo:

En el versículo 8 el Padre dice que el trono del Hijo es eterno, por el siglo del siglo. El apóstol cita Salmo 45:6,7 para hacer claro que el Hijo de Dios es también divino y que comparte el trono con el Padre. El Salmo 45 es un cántico sobre las bodas del rey. Algunos comentaristas sugieren que el rey mencionado en este salmo pudiera ser Salomón. Algunos traductores, no conciben que el rey sea llamado Dios en este salmo y traducen el versículo 6 (p.p.) como "Dios es tu trono", para ponerlo en el contexto correcto y no llamar Dios al rey. Pero este es un salmo mesiánico y el rey que se casa es el Mesías, representado por el rey de Israel. El rey representa al Mesías en este salmo.

Las palabras del salmo no hablan necesariamente del Mesías, pero apuntan hacia él. Lo mismo ocurre con Salmo 16: 8-11. Cuando el apóstol Pedro cita este salmo en su sermón de Pentecostés, el apóstol dice que este salmo no puede aplicarse al rey David, ya que el murió y fue sepultado y su sepulcro se encontraba entre ellos (Hechos 2:25-32). Entonces él aplica el salmo a Jesucristo. Es Jesucristo, no David, quién está a la diestra de Dios y es Jesucristo, no David, quién no fue dejado en el Hades, ni su alma vio corrupción.

Durante el mismo sermón, Pedro cita el Salmo 110:1 y dice que cuando el salmista escribió: "Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra...", no se refería a David, sino a Jesucristo (Hechos 2:36).

El texto Hebreo en Salmos 45:6 dice literalmente: "KIC'EKA (el trono tuyo, o tu trono) "ELOHIM" (Dios) "OLAM 'AED" (para siempre y siempre)..., lo que indica que la traducción de Reina Valera, Revisión 1960, es correcta: "Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo...", o como lo traduce La Biblia de las Américas: "Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre..." También podría traducirse: "Tu trono es el trono de Dios, es eterno...". Es muy poco probable que la traducción: "Dios es tu trono", sea correcta.

Por cierto, Salmo 45:6 se traduce más literal y correctamente: "Tu trono, Dios, es eterno..." Algunas traducciones lo traducen diferente por dos razones:

  1. Primero, piensan que es un error referirse al rey como Dios (ELOHIM). Pasan por alto el hecho que el foco de este salmo es el Mesías y no el rey de Israel. Este es un salmo mesiánico.
  2. Segundo: lo traducen diferente aquellos que piensan que Cristo no es Dios, sino "un dios" (la Watchtower). Ambas razones no justifican tal traducción.

En Hebreos 1:8 la expresión griega “HO THEOS” pudiera traducirse como un vocativo en relación con el nominativo, como en Juan 20:28, donde Tomás exclama: “HO KYRIOS MOU KAI HO THEOS MOU” (Señor mío y Dios mío) al referirse al Cristo resucitado. Allí se hace claro que Jesucristo es Dios, al igual que el padre, en todo el sentido de la palabra. Pero, si “HO THEOS” es un nominativo (sujeto o predicado) con “ESTIN”, entonces pudiera traducirse como: “Tu trono es Dios”. Por cierto, cualquiera de las dos hace sentido. La segunda posible traducción simplemente indica que el trono del Hijo está fundamentado sobre Dios, lo cual nos habla del carácter divino del Mesías. Pero lo cierto es que la Versión Septuaginta, que era la que citaba el apóstol, en Salmo 45:6, lo vierte: "Tu trono, Dios, es por el siglo del siglo..." (o sea, para siempre jamás). El objeto de esta declaración es el Hijo. Es lo que el Padre afirma acerca del Hijo. Dios mismo resuelve el asunto en el versículo diez cuando afirma lo siguiente sobre el Hijo: “Y: Tú oh Señor, en el principio pusiste los fundamentos de la tierra, y los cielos son obra de tus manos.”

En Hebreos 1:8 además del Padre afirmar que el trono del Mesías, su Hijo, es eterno, dice que el cetro del Hijo es un cetro de equidad. En el versículo 9, el apóstol Pablo sigue diciendo que el Hijo amó la justicia y aborreció la maldad. ¿Cuando el Hijo hizo tal cosa? Cuando vino a este planeta como el Mesías, como el siervo sufriente, como nuestro sustituto y garantía. Como Mesías se sometió al Padre (Filip. 2:5-8; 1 Cor. 15:27). En su humillación se hizo un poco menor que los ángeles, se hizo siervo (Heb. 2:7 Este versículo es una cita de Salmo 8:6 donde dice "ELOHIM" - Dios. Con razón en su humanidad el Hijo puede decir: "el Padre es mayor que yo", Juan 14:28). Cristo se sometió al Padre voluntariamente (Heb. 1:3). No fue obligado a hacerlo. Dios le ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús al comenzar su obra como Mesías (Hechos 10:38). Por lo tanto Dios fue su Dios (vers. 9). Los salmos mesíanicos, como el citado en este pasaje, se refieren al Mesías en la tierra, al siervo sufriente que se sometió voluntariamente como nuestro sustituto (Hebreos 1:3).

Insistir en que Cristo tuvo origen, es contradecir el claro mensaje de la Biblia. En Hebreos 7:3 el apóstol compara a Melquisedec con Cristo en el sentido de que Cristo “ni tiene principio de días, ni fin de vida”. Elena White es contundentemente clara al afirmar que “en Cristo la vida es original, no prestada, ni derivada” (Desire of Ages, pag. 530). "Y será llamado su nombre Emmanuel... Dios con nosotros. La luz del conocimiento de la gloria de Dios, se ve en el rostro de Jesucristo. Desde los días de la eternidad, el Señor Jesucristo era uno con el Padre: era la imagen de Dios, la imagen de su grandeza y majestad, el resplandor de su gloria. Vino a nuestro mundo para manifestar esta gloria. Vino a esta tierra obscurecida por el pecado para revelar la luz del amor de Dios, para ser Dios con nosotros...Fué Cristo quién habló a Moisés desde la zarza en el Monte Horeb diciendo: YO SOY EL QUE SOY. El niño de Belén, el manso y humilde salvador, es Dios, manifestado en carne" (Deseado de todas las Gentes, pags. 11,16).