Escudriñad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de mí; Juan 5:39

Un día de confrontaciones en el Templo

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{ abril 2026 }

¿Qué pide Dios del hombre? El gran mandamiento

Después del encuentro de Jesús con los saduceos, Barnes [1] propone que los fariseos podrían estar regocijándose al ver a los saduceos humillados, conspirando entre ellos para atrapar a Jesús, o tal vez incluso ambas alternativas al mismo tiempo. Las Escrituras muestran que, después de que los dos intentos anteriores de atrapar a Jesús en alguna controversia fracasaran miserablemente, los fariseos decidieron que ellos mismos retarían a Jesús. Según Mateo 22, ellos envían a un intérprete de la ley, y Marcos 12 lo identifica como "escriba". El fariseo preguntó: "¿Cuál es el primer mandamiento?". Bell [2] afirma que los rabinos judíos habían dividido los 613 preceptos de la ley en dos categorías: 248 mandamientos y 365 prohibiciones. La pregunta pide identificar cuál era el mandamiento más importante. Pero, ¿cuál era el propósito de esta pregunta? ¿Por qué preguntar sobre la ley? Según Benson [3], cuál era el mandamiento más grande era una discusión bien conocida en la sociedad judía y no había consenso en la respuesta. Benson explica que, para algunas personas, "la ley de los sacrificios era el gran mandamiento, porque los sacrificios eran tanto la expiación del pecado como la acción de gracias por las misericordias". Para otros, la ley de la circuncisión era suprema porque "era la señal de la alianza establecida entre Dios y la nación". Otra alternativa era la ley del sábado, ya que en ella "se preservaban tanto el conocimiento como la práctica de las instituciones de Moisés".

Dada esta diferencia de opiniones, Jesús sí parece haber caído en una trampa. Pero, ¿cuál era la trampa? Calvin [4] explica que, aunque Lucas difiere de la versión de Mateo y Marcos acerca de la pregunta "¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna?" (Lucas 10:25) en contraste con "¿cuál es el gran mandamiento en la ley?" (Mateo 22:34, Marcos 12:28), la intención, el propósito-la trampa-es el mismo: tratar de hacer que Jesús diga algo en contra de la interpretación y valoración judía de la ley para que Jesús sea acusado de ser apóstata o hereje. Coffman [5] agrega que, si Jesús hubiera nombrado algún mandamiento, cualquiera que fuera, él sería acusado de menospreciar a los demás. Una vez más, ese día, Jesús parece haber caído en una situación sin salida.

A pesar de la trampa y la hostilidad de los fariseos contra Jesús, esta vez las condiciones del encuentro son diferentes a los anteriores. Puede parecer contradictorio; sin embargo, Barnes [6] cree que, basándose en la información que Marcos provee sobre el incidente (Marcos 12:34), aun cuando el escriba estuviera actuando en nombre de los fariseos, este parece haber tenido otras intenciones y no guardaba animosidad contra Jesús. Posiblemente, él quería entender mejor qué realmente Jesús estaba predicando. Benson [7] está de acuerdo en que la pregunta no fue hecha con animosidad hacia Jesús, sino para probar aún más la sabiduría y conocimiento de las Escrituras de él, tal como sucedió cuando los saduceos le preguntaron acerca de la resurrección. Ellicot [8] indica que, incluso si Jesús pudo encontrar alguna simpatía entre ellos después de desmantelar a los saduceos, no tuvo otra alternativa que sumergirse en este asunto tan debatido en Judea.

La audiencia debería haber estado esperando que Jesús se pusiera de parte de la circuncisión, el sábado, el diezmo o los sacrificios, pero él simplemente les dice que todos están equivocados. Lo que Jesús hizo con los saduceos, lo repite con ellos: Jesús cita a Moisés. Barnes [9] señala que el mayor mandamiento se encuentra en Deuteronomio 6:5: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas". Es el "primero" y el mayor de todos los mandamientos, porque es la fuente de la que emanan todos los demás mandamientos. Esta enseñanza es paralela a cuando Jesús dijo: "Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas" (Mateo 6:33). Para Barnes, todos los seres deben ser amados según lo que él llama "su excelencia". "Como Dios es el más excelente y glorioso de todos los seres, debe ser amado supremamente". Barnes sostiene además que, si amamos a Dios correctamente, entonces nuestro amor se dirigirá hacia toda la Creación de manera correcta. Con esta breve contestación, Jesús pone fin a la discusión a la que no llegaban a consenso en Judea.

Habiendo contestado, Jesús pudo haber concluido la conversación, pero no pudo dejar la enseñanza incompleta. Él decide hacerse dueño del momento, tomando la pregunta para ampliar su alcance y extender la enseñanza. Inmediatamente, le dice al escriba que hay un segundo mandamiento en jerarquía y que el segundo es similar al primero: "No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová" (Levítico 19:18). Marcos añade: "No hay otro mandamiento mayor que estos" (Marcos 12:31). Ambos mandamientos enfatizan el amor del creyente.

Fleming [10] señala: "El hecho de que se le ordene a la gente amar muestra que el amor es principalmente un asunto de hacer, no de sentir. Es una actitud que gobierna la mente, la voluntad y las emociones de una persona". Para Fleming, el escriba pudo entender que amar a Dios y al prójimo es más importante que cualquier ley, y entendió que cambiar nuestra actitud para amar a Dios y a nuestro prójimo "reemplaza la obediencia ceremonial". Por eso Jesús le dijo que el escriba dio un salto cuántico hacia "el Reino de Dios" (Marcos 12:32-34). Coke [11] nos llama la atención sobre la ironía de que Deuteronomio 6:4-5 fuera una de las frases escritas en sus filacterias. Metafóricamente hablando, los fariseos tenían la respuesta en sus mentes, pero no en sus corazones.

Entonces, ¿cómo aplicamos estos mandamientos a nuestra vida diaria? Para el primer mandamiento, Clark [12] propone que cuando leemos "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente", podemos entender lo siguiente:

  1. "Con todo tu corazón": estar completamente dedicado a Dios y amarlo incondicionalmente; no amar persona, objeto, valor o afecto que rivalice con Él.
  2. "Con toda tu alma": estar dispuesto a sacrificar la vida por Dios.
  3. "Con todas tus fuerzas": emplear todos los bienes, talentos, poder, autoridad e influencia en el servicio de Dios.
  4. "Con toda tu mente" (Marcos 12:31): dedicar la vida a aprender acerca de Dios, precisamente porque amamos a Dios.

Y según Coke [13], este mandamiento implica que aceptamos que el amor al prójimo no admite excepciones, aun si no lo valoramos en gran medida o no existe reciprocidad. Para él, nuestros prójimos "deben ser importantes para nosotros como nosotros somos importantes para nosotros mismos: la persona, las propiedades y el carácter deben ser considerados como nuestros". Nuestro trato al prójimo no toma en consideración si él nos aprecia o no.

Cada uno de los tres dilemas presentados -político, doctrinal y legal- fue concebido como una trampa definitiva para poner fin al ministerio de Jesús. Sin embargo, el resultado fue el opuesto: las preguntas destinadas a desacreditarlo expusieron, una tras otra, la incapacidad de las autoridades religiosas para confrontar su sabiduría. Jesús no solo eludió las trampas, sino que transformó cada intento en una demostración pública de autoridad, dejando a sus adversarios sin respuesta, sin iniciativa y públicamente desacreditados ante aquellos a quienes pretendían instruir. Jesús demuestra ser hijo de David no por proclamación, sino por desempeño público bajo presión extrema.

El Mesías: hijo y Señor de David

Después de contestar las preguntas, Jesús decide preguntarles a los fariseos qué sabían ellos acerca del Mesías. De seguro lo estaban esperando, pues hasta a Juan el Bautista le preguntaron si él era el Mesías (Juan 1:19-22). Los fariseos pudieron haber dicho que el Mesías sería el profeta "como Moisés" anunciado por él (Deuteronomio 18:15). Acerca de esta profecía, Henry [14] dice que vendría un profeta mayor que todos los demás por quien Dios daría a conocer su persona y voluntad a su pueblo como nunca. Los fariseos pudieron haber dicho que el Mesías sería anunciado por una estrella en el cielo según Balaam (Números 24:17). Barnes [15] explica que en la antigüedad las estrellas eran símbolos de realeza y eran consideradas heraldos del nacimiento y la gloria futura de un monarca. Los fariseos pudieron haber dicho que el Mesías nacería en Belén (Miqueas 5:2). Flemming [16] elabora que el Mesías vendría de un hogar humilde, nacido en Belén, pero su linaje lo llevaría al gran rey David. El Mesías sería rey con todo el derecho al trono de David, y a través de él, todas las promesas de Dios se harán una realidad. Los fariseos pudieron haber dicho que el Mesías no vendría solo, sino que Dios enviaría su "mensajero" delante del Mesías, "el cual preparará el camino" (Malaquías 3:1), que sería la "Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová" (Isaías 40:3) y el mensajero sería "el profeta Elías" (Malaquías 4:5-6). Ellicott [17] explica que estas profecías tuvieron su cumplimiento en Juan el Bautista (Mateo 11:14; 17:12). Pero ninguna de estas cosas se dijo.

Los fariseos contestaron que el Mesías es el hijo de David. ¿Por qué ser hijo de David es importante? Flemming [18] nos dice que el pueblo judío entendía que el Mesías sería descendiente del rey David, como personaje político, que reinaría sobre Israel tal como David. Posiblemente el Mesías liberaría a Israel del yugo romano o de otro reino enemigo. Sin embargo, Jesús quería demostrarles que esa perspectiva era inadecuada e insuficiente. El Mesías sería mucho más que un descendiente de David. Smith [19] nos recuerda que Dios prometió a David que uno de sus descendientes se sentaría en su trono para siempre. Por consiguiente, en la cultura judía siempre se entendió que "el hijo de David" era un título común para el Mesías prometido.

Ahora bien, en la cultura judía, ningún padre en esta sociedad patriarcal llamaría a su hijo "Señor". Esto estaba prohibido. Otras naciones podían hacer esto, pero en la sociedad judía el padre gobernaba a su familia hasta su muerte. La autoridad y el gobierno siempre recaían en el padre. Hacer lo contrario es romper con las normas sociales. Esto crea un problema para la mentalidad judía del momento, porque si el Mesías es verdaderamente el hijo de David, entonces ¿cómo es que David lo llama "Señor"? ¿Por qué Jesús pregunta sobre la paternidad del Mesías? ¿Qué está tratando de decir y enseñar Jesús a los fariseos?

Haydock [20] aclara las dudas al decir que Jesús procuraba que los fariseos entendieran que el Mesías necesariamente debe tener dos naturalezas distintas. La primera naturaleza, su naturaleza humana, le permite ser "hijo de David" e "inferior" a su "padre" David en un sentido genealógico. Su otra naturaleza, la divina, le permite ser "hijo de Dios" e infinitamente "superior" a su "padre" David. Este punto es fundamental para comprender el argumento de Jesús.

Él no está negando que el Mesías sea hijo de David. El Mesías tiene que ser descendiente de David, ya que así lo anunciaron Natán (2 Samuel 7; 1 Crónicas 29:29), David (Salmo 22), Jeremías (23:5) y Amós (9:11). Jesús estaba tratando de ayudar a los fariseos a corregir sus opiniones y expectativas con respecto al Mesías que decían estar esperando. Cuando Jesús pregunta cómo puede ser el Mesías hijo de David, les está diciendo que el Mesías no es el hijo de David como ellos lo entienden, sino que es mucho más, el Mesías es también el Señor de David. Coffman [21] nos dice que los fariseos tenían las Escrituras y pudieron haber encontrado y entendido que el Mesías es inferior a David, por ser su hijo y superior a David por ser su Dios y Señor.

No comprendieron lo que Jesús les quería decir, pues su ignorancia espiritual -compartida con los saduceos- no consistía en la ausencia de lectura de las Escrituras, sino en una incapacidad para aceptar el pleno poder de Dios, vista en obras como la resurrección y la exaltación del Mesías más allá de su naturaleza terrenal.

En las confrontaciones finales, primero Jesús resuelve un gran debate nacional resaltando que el amor a Dios sobre todas las cosas y luego, el amor al prójimo, son el corazón de la Ley de Dios y sobrepasan cualquier otro mandamiento u ordenanza religiosa. Luego, al confrontar a los fariseos con la identidad del Mesías como hijo y Señor de David, Jesús expone que los prejuicios de la nación impedían entender que el Mesías tendría más de una naturaleza.

Últimas palabras

Un día en el templo durante su última semana antes de ser crucificado, en su encuentro con diferentes grupos del poder civil-religioso, a Jesús le fueron presentadas tres situaciones para que él opinara de ellas. Dichas situaciones fueron creadas para hacerlo caer del favor del pueblo o del poder político.

En los tres encuentros -el tributo a César, la discusión sobre la resurrección y la pregunta acerca del gran mandamiento- Jesús fue confrontado con dilemas cuidadosamente diseñados para no admitir una respuesta favorable. En cada caso, cualquiera de las opciones esperadas habría tenido como resultado el descrédito público, la acusación formal o, en última instancia, el fin de su ministerio. Jesús respondió citando las Escrituras y desmanteló por completo las trampas. Esto dejó a sus adversarios sin respuesta, sin iniciativa y públicamente desacreditados ante aquellos a quienes pretendían instruir.

En la primera situación, Jesús enseña que sus seguidores no están exentos de cumplir con sus deberes civiles ni con sus deberes con Dios; el primero no impide al segundo. En la segunda, Jesús deja claro que la creencia de la resurrección tiene su origen en las Escrituras y se hará realidad por el gran poder de Dios. En la tercera, Jesús explica que el mayor mandamiento es amar a Dios sobre todo. Luego Jesús toma la iniciativa y los confronta con una pregunta para desafiar su comprensión de cómo debe ser el Mesías.

Mateo 22 demuestra que ninguna trampa política, doctrinal o legal puede limitar la autoridad de Cristo, como maestro e intérprete máximo de las Escrituras, transformando cada confrontación en una oportunidad adicional para revelar el reino de Dios.

Referencias

  1. Barnes, Albert. "Commentary on Matthew 22". "Barnes' Notes on the Whole Bible". https://www.studylight.org/commentaries/eng/bnb/matthew-22.html. 1870.
  2. Bell, Brian. "Commentary on Matthew 22". "Bell's Commentary". https://www.studylight.org/commentaries/eng/cbb/matthew-22.html. 2017.
  3. Benson, Joseph. "Commentary on Matthew 22". Benson's Commentary. https://www.studylight.org/commentaries/eng/rbc/matthew-22.html. 1857.
  4. Calvin, John. "Commentary on Matthew 22". "Calvin's Commentary on the Bible". https://www.studylight.org/commentaries/eng/cal/matthew-22.html. 1840-57.
  5. Coffman, James Burton. "Commentary on Matthew 22". "Coffman's Commentaries on the Bible". https://www.studylight.org/commentaries/eng/bcc/matthew-22.html. Abilene Christian University Press, Abilene, Texas, USA. 1983-1999.
  6. Barnes, Albert. "Commentary on Matthew 22". "Barnes' Notes on the Whole Bible". https://www.studylight.org/commentaries/eng/bnb/matthew-22.html. 1870.
  7. Benson, Joseph. "Commentary on Matthew 22". Benson's Commentary. https://www.studylight.org/commentaries/eng/rbc/matthew-22.html. 1857.
  8. Ellicott, Charles John. "Commentary on Matthew 22". "Ellicott's Commentary for English Readers". https://www.studylight.org/commentaries/eng/ebc/matthew-22.html. 1905.
  9. Barnes, Albert. "Commentary on Matthew 22". "Barnes' Notes on the Whole Bible". https://www.studylight.org/commentaries/eng/bnb/matthew-22.html. 1870.
  10. Fleming, Donald C. "Commentary on Matthew 22". "Fleming's Bridgeway Bible Commentary". https://www.studylight.org/commentaries/eng/bbc/matthew-22.html. 2005.
  11. Coke, Thomas. "Commentary on Matthew 22". Coke's Commentary on the Holy Bible. https://www.studylight.org/commentaries/eng/tcc/matthew-22.html. 1801-1803.
  12. Clarke, Adam. "Commentary on Matthew 22". "The Adam Clarke Commentary". https://www.studylight.org/commentaries/eng/acc/matthew-22.html. 1832.
  13. Coke, Thomas. "Commentary on Matthew 22". Coke's Commentary on the Holy Bible. https://www.studylight.org/commentaries/eng/tcc/matthew-22.html. 1801-1803.
  14. Henry, Matthew. "Complete Commentary on Deuteronomy 18:15". "Henry's Complete Commentary on the Whole Bible". https://www.studylight.org/commentaries/mhm/deuteronomy-18.html. 1706.
  15. Barnes, Albert. "Commentary on Numbers 24:17". "Barnes' Notes on the Whole Bible". https://www.studylight.org/commentaries/bnb/numbers-24.html. 1870.
  16. Fleming, Donald C. "Commentary on Micah 5:2". "Fleming's Bridgeway Bible Commentary". https://www.studylight.org/commentaries/bbc/micah-5.html. 2005.
  17. Ellicott, Charles John. "Commentary on Malachi 3". "Ellicott's Commentary for English Readers". https://www.studylight.org/commentaries/eng/ebc/malachi-3.html. 1905.
  18. Fleming, Donald C. "Commentary on Matthew 22". "Fleming's Bridgeway Bible Commentary". https://www.studylight.org/commentaries/eng/bbc/matthew-22.html. 2005.
  19. Smith, Charles Ward. "Commentary on Matthew 22". "Smith's Bible Commentary". https://www.studylight.org/commentaries/eng/csc/matthew-22.html. 2014.
  20. Haydock, George Leo. "Commentary on Matthew 22". "Haydock's Catholic Bible Commentary". https://www.studylight.org/commentaries/eng/hcc/matthew-22.html. 1859.
  21. Coffman, James Burton. "Commentary on Matthew 22". "Coffman's Commentaries on the Bible". https://www.studylight.org/commentaries/eng/bcc/matthew-22.html. Abilene Christian University Press, Abilene, Texas, USA. 1983-1999.