Escudriñad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de mí; Juan 5:39

El Origen de las Naciones — Estudio de los nombres en Génesis 10

{ Arthur C. Custance, Ph. D. }

Traducido al español por Santiago Escuain

Capítulo 3

Los descendientes de Cam

LOS DESCENDIENTES de Jafet y los descendientes de Sem se pueden seguir de forma razonable en la historia subsiguiente, pero los descendientes de Cam presentan problemas que no comparten los otros dos. Es verdad que un cierto número de los descendientes de la lista de Cam se pueden seguir fácilmente, como por ejemplo Mizraim, Canaán y Het. Y varias de las ciudades relacionadas con Cam en Génesis 10 no presentan problemas, habiendo llegado a ser lugares comunes para los estudiosos de la Biblia. Pero hay muchos nombres aquí acerca de los que tenemos muy poca información, pero que pueden haber sido antecesores de secciones muy sustanciales de la actual población del mundo. Y esto es cosa cierta de los nombres que nos proponemos examinar, porque tienen que ver con el origen de las llamadas "razas de color".

Ya hemos propuesto que Jafet fue realmente "ensanchado" hasta un grado excepcional en sus descendientes, no meramente en la cantidad de naciones que finalmente derivaron de su familia, sino también en su gran expansión sobre la superficie del globo. También, este agrandamiento fue lo suficientemente gradual para que sucediera sin perturbar el desarrollo natural de diferencias dialectales, que a su debido tiempo llegaron a ser lenguas distintas dentro de la familia. En otro Artículo Doorway[96] se sugiere que la confusión que tuvo lugar en Babel sirvió principalmente como una aflicción para los hijos de Cam, cuyas lenguas han proliferado de forma desconcertante desde los primeros tiempos hasta el presente, proliferación que contribuyó en no pequeña medida a la fragmentación de la familia original. Los cambios que tuvieron lugar en la familia semítica de lenguas fueron notablemente pequeños. Y aunque los cambios que sucedieron en la familia jafética de lenguas fueron algo mayores, siguieron sin embargo un orden tal que permiten a los lingüistas reconstruir ambas familias con una considerable certidumbre. En ninguna de estas dos familias de lenguas hay una verdadera evidencia de "confusión" en su desarrollo. Por otra parte, en las lenguas de la línea camítica hay una gran cantidad de confusión, si por "confusión" queremos decir que se desarrollaron rápidamente dialectos entre tribus colindantes y relacionadas, al multiplicarse, haciendo ininteligible el habla entre ellas en un período notablemente corto de tiempo. Este tema se trata en el Artículo Doorway mencionado más arriba y no se examinará aquí, pero es necesario introducirlo porque tiene que ver con la falta de la persistencia de los nombres camíticos ancestrales a través de los siglos en contraste con los de las líneas de Jafet y de Sem. Esto hace que sea mucho más difícil establecer líneas de conexión mediante nombres. De hecho, los miembros más importantes de la familia de Cam llevaban nombres que desaparecieron completamente excepto en antiguos documentos que han llegado hasta nosotros. Los nombres de los hijos de Cam no nos han sido preservados en tiempos modernos ni siquiera en formas corrompidas. Los hijos de Cam fueron Cus, Mizraim, Fut y Canaán, pero ninguno de estos lo mantiene ningún representante viviente de ninguna forma que se pueda reconocer. Cus pasó posteriormente a ser identificado con Etiopía, Mizraim con Egipto, Fut con Libia y Canaán con Palestina, pero los viejos nombres quedaron totalmente fuera de uso.

Por otra parte, muchos de los nombres llegaron a destacar durante mucho tiempo no porque hubiera numerosos descendientes, como en el caso de Jafet, sino más bien debido a algún gran logro individual. Nimrod fue recordado por sus aptitudes como cazador. Muchas de las ciudades que se mencionan como fundadas por los descendientes de Cam tuvieron historias dignas de mención. Pero también la mayor parte de ellas dejaron de tener importancia mucho antes de los tiempos modernos. Una excepción notable es la ciudad de Jerusalén, que, naturalmente, no se menciona en absoluto en este pasaje ni siquiera bajo su antiguo nombre de Jebús.

Así, ¿cómo se puede proporcionar prueba sustancial para la aseveración de que las razas de color descendieron de Cam? La respuesta es: solo mediante inferencias. Por ejemplo, en tanto que hubo un Cus en o cerca de Mesopotamia al mismo principio, el asentamiento más destacado establecido por descendientes de este patriarca estuvo en Etiopía. Los etíopes han sido generalmente considerados como negros verdaderos, lo que se reconoce de forma indirecta en la Escritura cuando el profeta pregunta: "¿mudará el etíope su piel?" (Jeremías 13:23). El primer hijo de Cus fue Seba, y según Jervis este patriarca fue el supuesto fundador del Reino de Jemameh en Arabia. Dice él:[97]

Su tribu, que se extendió hacia el este, ocupó la costa de Omán, desde el Cabo Musandam hasta las cercanías de Ras-el-Had, en el límite oriental de la península; Tolomeo los menciona con el nombre de Asabi. La grandeza comercial de esta nación se atribuye a su posesión de Littus Mammaeum o Costa de Oro, y del puerto de Mascate, que, desde la infancia de la navegación, debe haber atraído y dominado el comercio con la India.

Parece que desde allí se expandieron por África, a través de los estrechos de Bab-el-Mandeb. Josefo atestigua que Saba era una antigua metrópolis del reino de Meroe, en la feraz región entre el Nilo y Astaboras (o Bahr-el-aswad); esta región recibió finalmente el nombre de Meroe por una hermana de Cambises rey de Persia, aunque Meroe parece más bien una palabra derivada del etiópico. Las ruinas de la antigua Meroe se encuentran a 6 kilómetros al nordeste de Shendy, en Nubia.

Hay otras tribus nativas de África que se reconoce tradicionalmente que descienden de Cam. Los negros yorubas,[98] por ejemplo, afirman descender de Nimrod, mientras que los libios, que tienen piel "blanca", son generalmente vinculados con Lebahim, un hijo de Mizraim. Y los egipcios fueron descendientes directos de Mizraim. Por ello, es posible que toda África, a pesar de los diferentes matices de color de sus poblaciones nativas, fuese inicialmente ocupada por diversos miembros de esta única familia camítica. Sin embargo, permanece una enorme multitud de pueblos que generalmente se clasifican como mongoloides, que se instalaron en el Lejano Oriente y en el Nuevo Mundo. ¿Aparecen realmente en este árbol genealógico, o será necesario admitir que la Tabla de las Naciones no es inclusiva aquí?

Hay dos nombres que creo que pueden darnos claves. Que tengan una mención tan breve en la genealogía puede parecer sorprendente si —como proponemos aquí— dieron origen a grupos humanos tan numerosos. Nos estamos refiriendo específicamente a Het, un hijo de Canaán, y a los sinitas o sineos, tribu supuestamente descendida de Sini, un hermano de Het.

Het fue, sin duda alguna, el padre de los heteos o hititas. Sin embargo, excepto por las investigaciones de los arqueólogos nunca hubiéramos sabido cuán importantes fueron realmente los descendientes de este hombre en un punto de la historia, porque el imperio hitita desapareció completamente de la vista —o casi completamente. Esta salvedad es necesaria si admitimos alguna validez a una observación hecha por C. R. Conder.[99] Él sostenía que cuando el imperio hitita se hundió, todos los hititas importantes o bien fueron muertos, o huyeron hacia el este. El punto de vista de Conder era que la palabra "hitita", que aparece en cuneiforme como "Jittae", fue llevado por el remanente de esta nación otrora poderosa en su huida al Lejano Oriente, y que fue preservada a través de los siglos en la forma más familiar de "Cathay".[100] Él supone que llegaron a formar una proporción no pequeña de la raza china primitiva. Desde luego, existen curiosas vinculaciones entre ellos, como su forma de vestir, su calzado con la punta de los dedos hacia arriba, la disposición del cabello en forma de coleta, etc. Las representaciones gráficas de los hititas muestran que poseían pómulos elevados, y los que han estudiado sus cráneos han observado que poseían no pocos rasgos de los mongoloides. Más recientemente, ha aparecido otra posible vinculación corroborativa con el descubrimiento de que los hititas habían dominado el arte de fundir hierro y de la doma de caballos, dos logros de enorme importancia, y que recurren en una época muy temprana de la historia de China[101] —mucho antes que llegasen a Occidente.

Se debería observar que existe evidencia lingüística de un componente jafético en el Imperio Hitita.[102] A la vista de que su expansión inicial tuvo lugar en Asia Menor, no es demasiado sorprendente que se hubiera dado una mezcla de razas dentro del Imperio. Bien podría ser que hubiese una aristocracia indoeuropea, así como en un punto de la historia de Egipto hubo una aristocracia de los Reyes-Pastores (semita). George Barton observó:[103]

Algunas características de su habla se parecen claramente a rasgos de la familia de lenguas indoeuropeas, pero otras características parecen denotar afinidades tártaras (esto es, mongólicas). En algunos casos se puede seguir claramente la influencia de la lengua asiria. La misma confusión se presenta cuando estudiamos las imágenes de hititas que aparecen en los relieves egipcios. Se presentan dos clases de rostros. Un tipo con pómulos elevados, ojos oblicuos, y con coleta, como el pueblo mongol y chino. El otro presenta una cabeza y rostro rasurados que se parecen algo a los primitivos griegos.

Esto nos lleva al hermano de Het, que evidentemente se llamaba Sin. De este nombre hay muchos ejemplos en formas variantes a través del Medio Oriente y hacia el Lejano Oriente. Una de las características de los pueblos camitas —usando el término "camita" en su sentido estrictamente bíblico, y no como los antropólogos lo emplean en la actualidad —es una tendencia a deificar a sus antecesores. Se ha sugerido que el Amón de los egipcios es un ejemplo de ello, donde el mismo Cam había sido deificado. La combinación en aquel mismo país de No-Amón puede ser una extensión de esta práctica al mismo Noé, que luego queda asociado con su hijo en el doble título. Lo que nos interesa aquí es que la palabra "Sin" llegó a ser el nombre de una deidad muy importante, que aparece desde tiempos muy tempranos y hasta épocas tardías en la historia de Asiria. El último rey de la Ur sumeria se llamaba "Abi-Sin". La palabra aparece, naturalmente, en el nombre Senaquerib (Sin-ahe-erba, es decir, "Quiera el dios Sin multiplicar a [mis] hermanos"), y como Naran-Sin, etc.

Sin fue lo suficientemente importante no solo para ser deificado sino para que le dieran el título de "Señor de las Leyes".[104] En un himno de Ur se dice de él que fue "él quien creó la ley y la justicia de modo que la humanidad ha establecido leyes", y, otra vez, "el ordenador de las leyes del cielo y de la tierra". Otra notable circunstancia puede desprenderse de esta, porque si algunos de sus descendientes se trasladaron al sur a Arabia y se establecieron en una región posteriormente conocida como el Sin-aí, entonces es posible que su reputación como gran codificador de la ley llevase a una tradición que asociase el Sinaí como un lugar donde se había originado la ley. Es posible que haya alguna relación entre esta circunstancia y la elección por parte de Dios del Monte Sinaí como el lugar donde Él dio los Diez Mandamientos. Además, según Boscawen, el título "Señor de las Leyes" atribuido al Sin deificado es, en el himno original de Ur, Bel-Terite, y la primera sílaba es una forma del término más conocido de "Baal". Y la palabra "Terite" es la forma plural del término "tertu" que significa "ley", que es equivalente al hebreo "Torá" ("ley").

Así, a pesar de que el patriarca Sin recibe escasa mención en Génesis 10, fue un personaje muy importante. Es posible también que su nombre quedase preservado en el moderno término de "China". Aunque Perry adoptó una perspectiva de desarrollo cultural que ha quedado generalmente desacreditada debido a su excesiva simplificación, sin embargo puede estar esencialmente en lo cierto en las aseveraciones que hace exponiendo que la civilización china procedió de occidente. No pocos eruditos en cuneiforme han observado cuánta similitud tenía, en ciertos respectos, el sumerio con el chino. Ahora bien, Perry dice:[105]

Hay un dato significativo acerca del posible modo del origen de la civilización china que desde luego merece que se le preste atención. El lugar más estrechamente asociado por los mismos chinos con el origen de su civilización es la capital de Shensi, esto es, Siang-fu (Padre Sin), Siangfu, sobre el Wei, un afluente del Río Amarillo, está cerca de importantes minas de oro y de jade.

Es desde luego significativo que el Sinaí fuese igualmente importante como lugar minero. El nombre "Sin", según Dillmann,[106] aparece en asirio en la forma "Sinau". No sería difícil que "Padre Sin" se convirtiese en "Padre Sian", o, con una ligera nasalización, "Siang", en chino "Sianfu". Los chinos tienen una tradición de que su primer rey, Fu-hi, apareció en los Montes de Chin inmediatamente después que el mundo hubiera estado cubierto de agua.[107] El mismo Sin pertenecía a la tercera generación desde Noé, circunstancia que, si la identificación se justifica, daría un intervalo temporal aproximadamente apropiado.

Además, el pueblo que comerciaba en época temprana con los escitas, y que procedía del Lejano Oriente, se llamaba "Sinae", y su ciudad más importante era "Thinae", un gran centro comercial en China occidental.[108] La ciudad se conoce actualmente como "Thsin" o simplemente "Tin", y se encuentra en la provincia de Shensi.

Los Sinae se hicieron independientes en China occidental, reinando allí sus príncipes durante unos 650 años antes que finalmente consiguiesen el dominio sobre toda la tierra. En el siglo tercero a.C. la dinastía Tsin se hizo suprema en el Imperio. La palabra misma llegó a tener el sentido de "linaje puro". Esta palabra fue adoptada como título por los Emperadores Manchúes, y se cree que los malayos la cambiaron a la forma "Tchina", y que procedente de ellos los portugueses la trajeron a Europa como "China". Hace algunos años los periódicos llevaban titulares con respecto al conflicto entre los japoneses y los chinos, donde el antiguo nombre volvió a aparecer en su forma original, porque se referían comúnmente a la guerra sino-japonesa.

Arriano hacía referencia, en el 140 d.C.,[109] a los Sinae o Thinae como un pueblo en las partes más remotas de Asia. Esto trae a la mente la referencia a los Sinim en Isaías 49:12, que vienen "de lejos", pero específicamente no del norte ni del oeste.

Volviendo de nuevo a la observación de Conder respecto a la "lejana Cathay" de las referencias medievales, tendría sentido suponer que los remanentes de los hititas tras la destrucción de su Imperio se dirigieron hacia el Este y se asentaron entre los sinitas, que eran sus parientes, y que contribuyeron a su civilización con ciertos artes, principalmente la metalurgia (especialmente la fundición de hierro), y que fueron absorbidos tan totalmente que desaparecieron posteriormente de la historia como pueblo individual.

El hallazgo del hombre prehistórico en las cuevas de Chou-kou-tien con restos esqueletales con una variancia suficiente para cubrir desde los límites occidentales de tipos en China hasta tipos del Nuevo Mundo ha parecido para muchos una clara evidencia de que los que se asentaron en el Nuevo Mundo pasaron por China. Que el Nuevo Mundo fue poblado por un grupo humano mongoloide es cosa en la que hay un acuerdo general, aunque hay alguna evidencia de un pequeño componente negroide.[110] La evidencia, es cierto, es pequeña, pero la evidencia que tenemos me parece señalar en la misma dirección, apoyando nuestra aseveración inicial de que no solo África con sus razas negras, sino que también el Lejano Oriente y las Américas con sus razas de color fueron todos descendientes de Cam.

Hay una ilustración adicional acerca de cómo los descendientes de Cam pudieron haber contribuido de forma singular a la civilización jafética, en este caso a la romana. La contribución hecha a la cultura jafética por los sumerios, los egipcios, los cretenses y posteriormente los chinos, y por los amerindios, se explora de forma detallada en la Parte IV de Noah’s Three Sons, "The Technology of Hamitic People [La tecnología del pueblo camita]". La contribución hecha por los etruscos también se trata en dicho artículo. El origen de los etruscos, aunque se ha estudiado y especulado sobre ellos de forma intensa a lo largo de más de cien años, sigue siendo un misterio. Desearía sugerir que hay un nombre en la lista de los descendientes de Cam que podría ser una referencia al antecesor de ellos, Resen (versículo 19).

Se dice que Resen era una ciudad. Es característico de las primeras poblaciones y ciudades mencionadas en Génesis que recibieron los nombres de sus fundadores o de los hijos de sus fundadores. Según Génesis 4:17, Caín edificó una ciudad y la llamó del nombre de su hijo Enoc. Hay pocas dudas de que la Unuk y posteriormente Uruk de las inscripciones cuneiformes es un reflejo de esto. Como hemos visto en otro artículo, este antiguo asentamiento pasó posteriormente a llamarse Erec, y mucho más tarde Warka. Luego dio origen a la palabra que significa "ciudad",[111] y que ha venido al inglés como "burg" y al castellano como "burgo". Hemos observado que Sidón es primero mencionado como el primogénito de Canaán, pero pocos versículos después como nombre de la ciudad (versículos 15 y 19). Similarmente, los jebuseos, que se suponen descendientes de un hombre llamado Jebús, vivían en una fortaleza llamada originalmente según su antecesor. De modo que me parece bien probable que cuando Nimrod pasó del sur de Babilonia a Asiria y edificó Nínive y Resén, entre otras ciudades, nombrase la ciudad como Resén bien por un antecesor, bien por un pariente inmediato. No es estrictamente necesario demostrar que los etruscos fueron una especie de grupo colonizador que se originó de este concreto asentamiento fundado por Nimrod. Todo lo que estoy proponiendo es que un antecesor llamado Resén no solo adquirió suficiente importancia para que una ciudad antigua recibiese su nombre en Asiria, sino que también fuese la cabeza de un pueblo que creció hasta tener el suficiente poder y tamaño para migrar a Europa y al norte de Italia, desde donde se multiplicaron y se enriquecieron y cultivaron lo suficiente como para inspirar a los romanos jaféticos a apropiarse de una gran parte de su arte, leyes, costumbres y tecnología, sin apenas introducir ninguna mejora.

La pregunta es, ¿podemos justificar de manera razonable lo apropiado de derivar la palabra más familiar "etrusco" desde una antigua Resén, de remontar este mismo pueblo hasta el Oriente Medio y en estrecha proximidad con Asiria, y de establecer su afinidad racial como no indoeuropea ni semítica? La respuesta a todas estas tres preguntas puede darse en sentido afirmativo con una cierta certidumbre sobre las siguientes bases.

Para empezar, se puede decir de manera directa que el pueblo de Etruria o Toscana era conocido por los primitivos griegos como los Tyrsenoi. Los primeros romanos lo conocían como Etrusci. Pero en los tiempos clásicos latinos, ellos se designaban a sí mismos como los Rasena.[112]

Según Herodoto,[113] este pueblo procedía de Lidia. Afirmaban haber inventado, a lo largo de una prolongada hambruna en la tierra, una serie de juegos, incluyendo el de los dados. Posteriormente pasaron al norte de Italia y a Grecia como resultado de la siguiente circunstancia. La situación se agravó hasta tal punto que se decidió dividir a la nación en dos, con una mitad emigrando de Lidia con la esperanza de salvar a la otra mitad. El hijo del rey se llamaba Tirreno, que devino el caudillo por designación de la mitad de la nación que partió de Lidia. Después de haber navegado dejando a un lado a muchos países, llegaron a un lugar que Herodoto llama "Umbría" (aparentemente se designa con este término a todo el norte de Italia), donde se edificaron ciudades. Dejaron su antiguo nombre de Lidios, y tomaron para sí el nombre del hijo del rey, tirrenos.

Que este pueblo, los etruscos, procedía de Asia Menor, queda confirmado por criterios lingüísticos y otros. El profesor Joshua Whatmought[114] dice: "Difícilmente se pueden abrigar dudas de las afinidades anatólicas de los etruscos". Raymond Bloch[115] cree, en base a la evidencia lingüística, que los etruscos pertenecían a una familia no muy estrechamente vinculada que habitaba en las riberas del Mediterráneo, incluyendo el Asia Menor, antes que la invasión indoeuropea trastornase la estructura de la región, y que tuvo lugar en el segundo milenio a.C. Él considera que los etruscos eran una "bolsa" de este pueblo desplazado, y que esto explica las semejanzas entre sus costumbres sociales y religiosas y las de ciertos pueblos de Asia Menor.

Hace muchos años, el profesor E. St. John Parry[116] presentó evidencias para demostrar que los pelasgos, que, como los etruscos, edificaban monumentos megalíticos, pueden haber quedado trastornados al mismo tiempo por la misma circunstancia, y que emigraron de Asia Menor de forma paralela, quedando posteriormente confundidos por ellos por los primeros historiógrafos.

Una cosa sí parece bien establecida, y es que su lengua no era indoeuropea ni semítica.[117] Parece bien fundamentado suponer (aunque el lenguaje no es en absoluto una guía segura en esta cuestión) que ellos mismos eran racialmente diferentes de los indoeuropeos.[118] Se ha propuesto una relación con otras "bolsas" —los vascos, por ejemplo.[119]

Hemos mencionado la tradición que atribuye a los etruscos o Racena la invención de los dados. Hace años se encontraron un par de dados con los números aparentemente escritos en lugar de meramente indicados mediante puntos. Poco después de este descubrimiento, el Rev. Isaac Taylor presentó un artículo[120] al Instituto Victoria en Londres donde mostraba que la interpretación más probable de los numerales se podía encontrar mediante referencia a términos semejantes en finés, altaico y vasco. Pocos años después, mientras esta cuestión seguía viva —como sigue estándolo— un Mr. R. Brown presentó un artículo[121] ante este mismo Instituto donde, en un apéndice, se comparan algunas otras palabras etruscas con ciertas palabras sumerias. Así, quizá estamos acercándonos más a la antigua Resén de Génesis 10.

En su obra Origin of Nations, Rawlinson[122] llama la atención al hecho de que ciertos bronces etruscos están decorados o adornados con figuras en hileras, que exhiben esfinges y seres humanos que, sugiere él, no son desemejantes a procesiones parecidas que se encontraron cerca de Nínive. Estos paralelos asirios los descubrió Layard, y los comunicó en su célebre obra Discoveries in the Ruins of Babylon and Nineveh. De dichos descubrimientos, Layard escribió lo que sigue:[123]

Un segundo cuenco, de 7,5 pulgadas de diámetro y de una profundidad de 3/4 pulgadas, tiene en el centro un medallón y a los lados en un relieve muy elevado dos leones y dos esfinges ... que llevan un collar, plumas y un tocado en la cabeza formado por un disco con dos uraeus. Ambos cuencos son dignos de mención por lo atrevido del relieve y por el arcaico tratamiento de las figuras, semejantes a este respecto a los marfiles previamente descubiertos en Nimrud.

Recuerdan poderosamente los antiguos restos de Grecia, y en especial el trabajo en metal y la cerámica pintada descubiertos en tumbas muy antiguas en Etruria, a los que se parecen tan estrechamente no solo en designio sino en tema, con la introducción de los mismos animales míticos y de los mismos ornamentos, que no podemos dejar de atribuir a ambos el mismo origen.

Layard resalta esta impresión ilustrando su argumento con tallas de madera en el texto, que muestran que las figuras encontradas sobre un pedestal de bronce en Powledrara en Etruria "son exactamente similares a las que aparecen sobre un fragmento de un plato traído de Nínive". Así, un hilo conductor de evidencia nos retrotrae hasta las mismas cercanías de Nínive, donde estaba situada la ciudad de Resén.

Hay otra evidencia adicional que nos lleva de vuelta a la misma antigua fuente. Es de naturaleza distinta aunque igualmente sugerente. Los romanos celebraban anualmente un festejo llamado "Fiesta de Saturno" o "Saturnalia", durante la que los tribunales estaban cerrados, los escolares tenían vacaciones, y se suspendían todas las actividades comerciales. Una costumbre a resaltar era la "liberación" o "manumisión" de todos los esclavos, a los que se les permitía decir lo que quisieran acerca de sus amos, y que tomaban parte en un banquete revestidos de los ropajes de sus amos, los cuales les servían a la mesa. Este período de libertad duraba alrededor de una semana.

El origen de esta fiesta, según la obra de Smith Dictionary of Greek and Roman Antiquities, no es seguro.[124] Una leyenda lo atribuía a los pelasgos. En vista de que tantos de los rasgos de la primitiva cultura romana, incluyendo sus ceremonias, son atribuibles directamente a los etruscos, y de que los etruscos y los pelasgos eran a veces confundidos entre sí, parece posible que esta extraña práctica de dar a los esclavos una semana de total libertad, más aún, de licencia, fuese originalmente introducida por los etruscos.

Por ello, me parece sumamente significativo que cuando el profesor Pinches leyó un artículo ante el Instituto Victoria titulado "Notes upon Some of the Recent Discoveries in the Realm of Assyriology", hiciese referencia a una inscripción del célebre Gudea donde exponía que después de haber edificado Eninnu (una casa o templo), "liberó esclavitudes y confirmó beneficios. Durante siete días no se exigió obediencia, la criada fue hecha como su ama, y el siervo como su señor". Comentando acerca de ello, el profesor Pinches[125] observa:

Naturalmente, los sumerios eran propietarios de esclavos, pero parecen haber sido de disposición afable, y que daban buen trato a sus esclavos. En este caso se dice que se les dio siete días de vacaciones, y este es el único registro cuneiforme conocido con tal mención.

Es desde luego cosa notable que haya un vacío de tantos siglos de ausencia de referencia a esta costumbre desde Gudea hasta los tiempos romanos, pero es evidente que la costumbre fue transmitida de una u otra forma, y parece bien lógico suponer que los transmisores fueron los Racina, los descendientes de un cierto Resen que estaban familiarizados con la cultura de Asiria.

En suma, entonces, tenemos a un pueblo que se designaba como Rasena, por un antecesor cuyo nombre podría ser una forma del más antiguo Resén, comenzando en Asiria, estableciéndose en Lidia, desde donde posteriormente emigraron al norte de Italia, y que hablaba un lenguaje ni semítico ni indoeuropeo, que eran de forma especial constructores de ciudades (como prosiguiendo la tradición de su antecesor), y que seguían produciendo obras de arte para las que se han encontrado paralelos bien exactos en el mismo lugar donde Génesis 10 dice que se edificó la ciudad de Resén.

Es bien posible que así como Sidón fue recordado por una ciudad nombrada por él, igualmente la ciudad de Resén conmemorase a un patriarca cuyos descendientes, mucho después que la ciudad hubiera desaparecido, se multiplicaron y prosiguieron sus tradiciones heredadas de vida urbana, así como el nombre de su antecesor, y se asentasen en Etruria, donde hicieron una magna contribución al fundamento de la civilización romana que, con el tiempo, ha llegado a ser la nuestra.

Título: El Origen de las Naciones — Estudio de los nombres en Génesis 10

Título original: Origin of the Nations — A Study of the Names in Genesis X

Autor: Arthur C. Custance, Ph. D.

Fuente: Noah's Three Sons, vol. 1 of the Doorway Papers, 1975, Sección II. — http://www.custance.org/ — Originalmente Artículo 5 de Doorway Papers, Ottawa 1964

Copyright © 1988 Evelyn White. All rights reserved

Copyright © 2005 Santiago Escuain para la traducción. Se reservan todos los derechos.

Traducción del inglés: Santiago Escuain

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