... Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Mateo 28:19,20

¿Sábado o Domingo?

{ por Miguel Cabán }

En el semanario católico "El Visitante de Puerto Rico" del 7 de julio de 1990, pág. 5, leemos: "La Iglesia primitiva, consciente de su autoridad para enseñar en el nombre de Cristo, cambió deliberadamente ese día (el sábado) y fijó el domingo; lo hizo así en honor del día en que Cristo resucitó..."

Esta aseveración que acabamos de leer es una ficción fabulosa. ¿Dónde dice que la Iglesia primitiva cambió deliberadamente el día de reposo y fijó el domingo? ¿Dónde? ¡En ningún lugar de la Sagrada Escritura!

El apóstol San Pablo nos dice en su epístola a los Gálatas, capítulo 3, verso 15: "Cuando alguien ha hecho su testamento en debida forma, nadie puede anularlo ni agregarle algo" (Biblia Católica Latinoamericana. Segunda edición. Ediciones Paulinas).

Supongamos que usted hace un testamento. ¿Tiene usted la facultad o el derecho de cambiarlo al día siguiente? ¿Puede usted someterlo a otros cambios mientras está vivo? ­Claro que sí! Pero si usted muere no se puede hacer cambio alguno en su testamento, pues queda sellado con su propia muerte.

Jesús, nuestro Salvador y testador del Nuevo Pacto o Nueva Alianza, murió en viernes. Después de ese día -o sea el sábado, o el domingo- no se podía hacer cambio alguno en su testamento.

Creemos firmemente en que si había de hacerse un cambio o sustitución, en el cuarto mandamiento de la ley de Dios que prescribe la santificación del día sábado, se debía de hacer no después de la muerte de Jesús, si no antes.

El cambio de sábado para el domingo jamás ocurrió, porque cuando Cristo murió en el Calvario ya era demasiado tarde para poder ser incluido (el domingo) en el testamento.

Sobre este mismo asunto, dice Roy B. Thurman, un ex ministro de la Iglesia de Cristo: "Antes de morir, (Cristo) había establecido el Bautismo, instituido la Cena del Señor. Habiendo él mismo guardado el sábado fielmente, mediante su ejemplo y enseñanza mostró cómo se lo debía observar. En ningún momento enseñó o dio a entender que el día debía ser sustituido. El añadir alguna cláusula luego que un testador ha fallecido es un delito castigado por la ley. Por lo tanto, no era posible pensar que alguno de los discípulos por su propia cuenta añadiera la observancia del domingo al testamento de Cristo; que él había sellado con su propia sangre" (The Sabbath Today, pág. 69).

La creencia popular es que se cambió la observancia del sábado al domingo en honor al día en que Cristo resucitó de entre los muertos. Pero Cristo mismo -como bien lo dice el sacerdote católico Juan A. O'Brien- "no abrogó esta ley, (del sábado) sino más bien la confirmó con su ejemplo. Sin embargo, la despojó de algunas de las añadiduras de los fariseos, quienes consideraban ilícitas en ese día las obras de caridad y misericordia." (La Iglesia Católica, Sus Doctrinas, Enseñanzas y Prácticas, pág. 340).

Dice una autoridad Católica Romana: "Decir que observamos el domingo porque en ese día Cristo resucitó de los muertos es decir que obramos sin sanción de la Escritura e igualmente podríamos decir que debemos descansar el jueves porque Cristo ascendió al cielo ese día y reposó realmente de la obra de redención." (El Dilema Protestante, pág. 4. Citando al Dr. Esteban Keenan, Catecismo Doctrinal, pág. 352).

Si se observara un día de la semana únicamente para conmemorar lo más grande que Cristo hizo por nosotros, el día más lógico sería el viernes, ya que por su sangre somos salvos. Y él derramó su sangre en la cruz el día viernes.

Los defensores del reposo dominical afirman que los discípulos se reunieron el primer día de la semana en honor de la resurrección. Según San Juan 20:19 se reunieron "por temor a los judíos" y no en honor de la resurrección porque ellos no creían que Cristo había resucitado (San Lucas 24:34-37), y no podían estar celebrando aquello en que aún no creían.

"Sabemos y no negamos -dice J. González- que el Señor resucitó en domingo, pero ningún profeta, ningún apóstol, ninguna Biblia, ni el Señor Jesús, ni la Santísima Virgen, han ordenado nunca que por haber resucitado el Señor en domingo se observe el domingo. Para probar la verdad no nos valemos de suposiciones, para esto no suponemos, lo probamos irrevocablemente con un 'Así dice Jehová' ".

Para probar que los discípulos de Cristo y los creyentes primitivos acostumbraban reunirse en el primer día de la semana, como día de reposo, los abogados del domingo citan el siguiente texto: "Y el día primero de la semana, juntos los discípulos a partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de partir al día siguiente: y alargó el discurso hasta la media noche" (Hechos 20:7).

Comentando este texto R. M. Sánchez, dice: "Si usted repasó bien el versículo, NADA DICE DE QUE ACOSTUMBRABAN REUNIRSE EN DOMINGO. ESTA HABLANDO DE UNA REUNIÓN EN DOMINGO, PERO NO DICE QUE ACOSTUMBRABAN". (Debemos tener cuidado en alterar o torcer la Palabra de Dios).

Este texto -Hechos 20:7- menciona que partieron el pan el primer día de la semana, ¿Evidencia eso que el domingo era el día cristiano de reposo? No, en absoluto, porque en Hechos 2:46 dice que esto lo hacían diariamente: "Perseverando unánimes cada día... y partiendo el pan."

Y aún si este partir del pan -como alguien ha dicho- hubiese sido la cena del Señor, esto no significaría que este culto establece la santidad del domingo. EL PARTIR EL PAN CONMEMORA LA MUERTE DE JESUCRISTO. Y la cena del Señor puede celebrarse en cualquier día. (1 Corintios 11:26).

El observador del domingo y escritor eclesiástico, Dr. Augusto Neander, así comenta el texto de Hechos 20:7: "El pasaje no es absolutamente convincente (como evidencia de la observancia del domingo) porque la partida inminente del apóstol era motivo para reunir la pequeña iglesia, en una cena fraternal... aunque no fuese culto especial de domingo en ese caso

Este texto simplemente relata lo que sucedió en una reunión de despedida celebrada en lo que ahora llamamos el sábado de noche. De acuerdo al modo en que se computaban los días, en tiempos del apóstol, el primer día de la semana comenzaba con la puesta del sol del sábado. (Levítico 23:32; San Marcos 1:21, 32). O sea, a la hora natural para terminar el día.

Las siguientes referencias bíblicas revelan 84 cultos celebrados en sábado y una sola reunión celebrada el primer día.

En Antioquía de PisidiaHechos 13:14, 44 2 sábados
En FiliposHechos 16:12, 131 sábado
En TesalónicaHechos 17:1, 23 sábados
En CorintoHechos 18:4, 1178 sábados

Esto nos da un total de 84 sábados.

Teniendo en cuenta los datos anteriores, si el acto de celebrar un servicio religioso demuestra la santidad de un día, entonces tenemos aquí 84 argumentos en favor del sábado como día de reposo contra uno en ~ del domingo.

San Pablo y Bernabé eran fieles observadores del sábado. Leemos en Hechos 13:14: "Y ellos pasando de Perge, llegaron a a Antioquía de Pisidia, y entrando en la sinagoga un día de sábado, sentáronse"

Comentando este texto dice Mark A. Fin ley: "Aquí están Pablo y Bernabé hablando a los apóstoles. Ellos fueron a la sinagoga el día sábado. Luego se nos dice que se los invitó a predicar, y a los gentiles les encantó el sermón acerca de Jesús, pero a los judíos no les agradó. El versículo 42 continúa: "Y saliendo ellos de la sinagoga de los Judíos, los Gentiles les rogaron que el sábado siguiente les hablasen estas palabras". Los gentiles querían oír predicar a Pablo otra vez. Si Pablo hubiera guardado el domingo, el primer día de la semana, él les hubiera dicho a los gentiles cristianos: 'Ustedes no necesitan esperar hasta el próximo sábado. Vuelvan mañana domingo. Ese es el nuevo día para los cristianos gentiles'. Pero Pablo no dijo eso. La Biblia dice, "Y el sábado siguiente se juntó casi toda la ciudad a oír la palabra de Dios" (versículo 44). Catorce años después de la resurrección, los discípulos todavía estaban guardando el sábado."

La iglesia del Nuevo Testamento era una iglesia observadora del sábado. Por otro lado no existe un solo registro bíblico que indique que los discípulos enseñaron que Jesús cambió el día sábado al domingo". (El Día Casi Olvidado, pág. 18).

El Señor Jesucristo, Redentor y Sustituto nuestro, murió en la cruz el día viernes de tarde. Mientras reposaba en la tumba de José de Arimatea, sus discípulos y su propia madre observaron el sábado aún después de la muerte del Señor. Dice el relato bíblico: "Y las mujeres que con él habían venido de Galilea (entre ellas la Virgen Maria), siguieron también, y vieron el sepulcro, y cómo fue puesto su cuerpo. Y vueltas, aparejaron drogas aromáticas y ungüento; y reposaron el sábado, conforme al mandamiento." (San Lucas 23:56)